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Transitando el Camino para un Cuerpo Saludable

¿Cómo podemos fortalecer nuestra salud física?

Al hablar de Salud Integral, necesariamente debemos comenzar con nuestro cuerpo. La salud física es el primer pilar para su construcción. Comenzamos a construir la casa por las bases, y para alcanzar una salud plena es necesario cultivar un cuerpo saludable. Comencemos entonces…

Cuida tu sueño

Es frecuente que, entre la rutina diaria y las preocupaciones, siempre estemos calculando el tiempo de descanso. La pregunta, sin embargo, es casi siempre la misma: ¿Cuántas horas debo dormir para descansar adecuadamente?

De acuerdo con la edad, nuestro cuerpo tiene diferentes requerimientos de horas de sueño. Un recién nacido, por ejemplo,  duerme aproximadamente 16 horas, mientras nuestros ancianos duermen a duras penas 4 o 5 horas.

El sueño tiene una función reparadora y regeneradora de las células.  Es como poner en reposo una máquina que ha estado trabajando arduamente

y requiere mantenimiento, de ahí que dormir suficiente y de forma saludable sea necesario para garantizar un buen rendimiento físico y mental.

Cuidar los horarios de sueño, garantizar un lugar cómodo, agradable y favorecedor del descanso, es un buen primer paso. De igual manera, evitar ruidos molestos, emisiones de luces y radiaciones electrónicas -como la pantalla del teléfono o el televisor- que puedan alterar el reposo diario.

Es también recomendable habituarnos a rituales que propicien la relajación muscular y mental para prepararnos al sueño.

Mantén una alimentación balanceada

¿Qué comer?, ¿cuánto comer? y ¿cómo comer? es un tema hoy día. 

Basta dar una mirada a la web y encontraremos miles de recomendaciones de dietas saludables: proteicas, keto, adelgazantes, mediterránea… Lo cierto es que cada día las estadísticas médicas revelan incremento de enfermedades degenerativas y metabólicas, así como cardiovasculares que apuntan a una mala alimentación.

En nuestros días de escuela, celebrábamos el día de la alimentación, para que 

aprendiéramos de primera mano aquellos 3 grupos de alimentos que garantizarían un crecimiento y envejecimiento saludable.

Así hablábamos de la antigua pirámide alimentaria concebida por allá en 1870, y que se han actualizado y adaptado en cada país y para cada necesidad. Incluso hoy día las encontramos digitalizadas y con programas para elaborar la dieta indicada a cada persona.

Una higiene natural y saludable es clave

En un mundo donde se nos bombardea con información sobre productos para la higiene y belleza personal, pareciera una perogrullada hablar de higiene para fomentar la salud.

Sin embargo, los aparadores comerciales, el internet y la televisión están abarrotados de productos que venden rituales de higiene y la promesa de una belleza digna de Afroditas y Adonis.

La llegada del Coronavirus nos convirtió en maniáticos de la limpieza y comenzamos a abusar de productos químicos para garantizar la salud sin saber que estamos haciendo un gran daño al cuerpo. Ya hemos visto a muchos amigos y compañeros de trabajo que han desarrollado dermatitis a causa de jabones y desinfectantes y al lavado frecuente de manos sin hidratación; además del abuso del alcohol gel. 

El baño diario, cambiarnos de ropa, lavarnos las manos frecuentemente, el cepillado de dientes de forma adecuada, incluso el acicalamiento del cabello y el perfumado, han sido normas de higiene aprendidas desde la infancia, aunque el diario correr a veces ha hecho que olvidemos la correcta forma de hacerlo.

Lo importante al momento de cuidar nuestra higiene y belleza, es leer la letra chica de los productos que utilizamos y saber exactamente el efecto que tienen sobre nuestro cuerpo y el impacto en el ambiente que es nuestra casa.

Sólo así garantizaremos una salud integral.

La actividad física es importante

Los seres humanos fuimos nómades al principio de nuestra historia. El desarrollo nos ha convertido en individuos sedentarios y con este mal hábito todas las consecuencias esperables: alteraciones del aparato locomotor, disminución de masa muscular, cansancio y fatiga crónica, carencia de vitamina D por poca exposición al sol, enfermedades respiratorias y cardiovasculares, enfermedades metabólicas.

 

Entonces compensamos la ausencia de ejercicio diario por jornadas intensas y ocasionales que producen desgarros musculares y contracturas, convirtiéndose en excusas para volver al sofá, al celular, a la tablet, al computador.

De ahí que sea importante hacer un programa de actividad física diaria, adaptada a la edad y requerimientos para mantenernos saludables.

¡NO HACER NADA TAMBIÉN ES SALUDABLE!

Tener momentos de ocio son necesarios para el reseteo de nuestra máquina. 

Una siesta, ver una película, una caminata, leer un libro entretenido, jugar ajedrez o cartas, armar un rompecabezas; tomar un café, un té, un helado o disfrutar un buen vino, acompañado de una buena conversa. 

Tendernos en el pasto a ver las estrellas o a jugar con las nubes, o retozar con nuestra mascota nos llenará de energía y serenidad.

Salir al campo a observar flores, árboles, capturar sus olores en nuestra memoria, apreciar el movimiento de los ríos… jugar con el vaivén de las olas del mar, sentir la arena de la playa bajo los pies…

Poner nuestros sentidos en contacto con la naturaleza y dejar en reposo nuestra mente es un grato momento para relajarnos y enriquecer la salud.

Hablar de salud es largo trayecto. Así que comencemos…

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