fbpx

Maneras Sencillas de Cultivar la Salud Mental

Mucho hablamos de Salud mental, sobre todo en estos meses de crisis a raíz de la pandemia. Que si es la próxima pandemia, que si estamos deprimidos, que si el aislamiento y la soledad… Sin embargo, poco hemos visto que se haga alrededor del mundo para favorecer la salud mental.

 

Es fácil recomendar un determinado ejercicio para fortalecer un músculo, una dieta para aliviar síntomas gástricos, un medicamento para mejorar un dolor de cabeza. Pero cuando estamos tristes, ansiosos, no podemos dormir, estamos inquietos, preocupados… Los síntomas no son tan intensos como para solicitar una atención médica, pero son incómodos y comienzan a perturbar el curso de los días. ¿Qué hacer entonces? ¿Cómo evito que pase a mayores? ¿Puedo realmente enfermar?

A Curarse en Salud

Hemos repetido hasta la saciedad que es “mejor prevenir que lamentar”. Al tratarse de la salud mental, nos embarga la duda sobre cómo se puede prevenir el sufrimiento psicológico si pareciera inherente al ser humano. Hay miles de libros de autoayuda que recomiendan cómo fomentar la salud emocional, psicológica, cómo incrementar las habilidades cognitivas. Pero son tantas las recomendaciones, que llega el momento que no sabemos cuál receta seguir.

Quizás podamos simplificar un poco.

Un Libro, Una Buena Compañía

 

La lectura estimula nuestras funciones cognitivas superiores: facilita la relación de ideas, ejercita la imaginación, entrena la memoria. Un buen libro además, es un maestro que nos entrega gratuitamente, sabiduría, diversión y abre nuevos puntos para ver la vida.

Leer nos ayuda a ampliar el vocabulario y lograr poner en palabras correctas las emociones, herramienta muy útil en el cuidado de las relaciones interpersonales.

Si queremos cuidar nuestra salud intelectual, ejercitemos la lectura diaria, comencemos por un libro de relatos, que atrapen la atención y nos faciliten el hábito de leer.

La Familia Siempre Va Primero

La familia es el primer grupo humano donde entrenamos nuestro ser social. En ella aprendemos los patrones de comunicación, la forma de dar y recibir afecto. En la familia se impronta la personalidad. 

 

La función familiar es infinita y trasciende los límites de la adolescencia. Lo que aprendemos en ella y cómo lo hacemos, lo llevaremos a cuestas el resto de nuestras vidas. De ahí que sea tan importante cuidar la funcionalidad de este primer grupo social.

 

Se ha definido como la célula de la sociedad, y no estamos lejos de esa antigua definición de los libros de la educación básica. Que sea un núcleo donde el amor y los límites dancen diariamente, estimulando una comunicación efectiva garantizan una familia que formará personas sanas que construyen un mundo más feliz.

Cultivar las Amistades

Una red social saludable, nutritiva, donde ejercitemos lo aprendido en la familia, donde encontremos un lugar común más amplio para comunicarnos, para ampliar nuestros conocimientos, establecer discusiones que enriquezcan nuestros puntos de vista.

Un grupo de amigos que nos acompañen en actividades lúdicas, deportivas, intelectuales, académicas o altruistas. Una red de apoyo que, no han de ser los 24K de seguidores de las redes sociales, sino esos amigos cercanos con quienes conversamos desde las razones filosóficas más profundas de la vida hasta el penal del partido de fútbol de ayer.

 

El amigo que celebra nuestros logros y es el apoyo en los momentos más difíciles.

La vida en absoluta soledad no es saludable, somos seres gregarios y nuestra salud emocional es el resultado de un adecuado ejercitamiento social.

Que tu Pasión Sea tu Trabajo

A lo largo de la historia hemos visto escritores, artistas, investigadores y profesionales brillando en su quehacer y nos preguntamos cuál es el secreto. Al parecer, el denominador común de todos ellos es que su trabajo es su pasión.

En nuestro mundo globalizado y con una economía un tanto compleja, pareciera que no podemos vivir de lo que nos apasiona. De cualquier manera, está más que demostrado que cuando perseveramos en hacer aquello que no nos gusta, terminamos enfermando.

El punto es que elegimos profesión en la adolescencia la mayoría de las veces, y luego la máquina productiva nos atrapa y se nos hace imposible dar marcha atrás. Sin embargo, la historia está plagada de ejemplos. No son pocos, los valientes que han cambiado el rumbo de sus vidas, sin importar la edad, para trabajar en lo que realmente les apasiona y les hace felices.

¡La pasión en lo que hacemos también es salud mental!

Para y Descansa

No hacer nada de vez en cuando es saludable para tu salud mental. “Parar la cabeza de tanto pensar”. Redireccionar la atención: leer un poema, visitar un museo, contemplar la naturaleza. Salir de la oficina, de la rutina, del día a día. Es saludable.

Los médicos en la Edad Media recomendaban salir al campo para sanar a los enfermos mentales. Respirar el aire limpio de la naturaleza les restauraría la salud mental. No estaban nada lejos de la verdad ¿no?

Cuando te desconectes, deja el celular, el computador, la tablet. Llévate a tí mismo como único equipaje y convierte esa pausa en un reencuentro contigo. Resulta tentador ¿verdad?

Finalmente, No Olvides Tu Cuerpo

Recuerda que tu cuerpo y tu mente funcionan como uno solo. No es posible cultivar tu salud mental descuidando el cuerpo. Así que revisa los consejos para fomentar tu salud física que te hemos compartido.

En resumen, todo aquello que nos lleve a buscar la felicidad incidirá en nuestra salud mental. 

¿Te animas?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *