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Largas Noches: El terror del insomnio

Pocas cosas pueden resultar tan desgastantes como ver anochecer y amanecer sin pegar un ojo, o dormir 6 u 8 horas y levantarse tan cansados como si nos hubieran estrujado en un molino. Otras veces, morimos del cansancio y al entrar en la cama, pareciera que se abriera la caja de pensamientos, que transcurren uno tras otro de forma casi obsesiva impidiendo la llegada del tan merecido sueño.

Otras veces, tan pronto llegamos a la cama y caemos rápidamente en los brazos de Morfeo, pero cualquier ruido nos despierta y conciliar de nuevo el sueño es tarea titánica. Y ni hablar del despertar antes de rayar el alba, peleando por volver a dormir sin lograrlo con éxito.

Una noche o dos que nos persiga este monstruo pues vale, pero cuando se repite una y otra vez…

Entonces es muy fácil definir lo que es el insomnio: un estado caracterizado por una cantidad y calidad de sueño no satisfactoria, que persiste en el tiempo y altera el funcionamiento adecuado de la persona.

¿Cómo sé que tengo insomnio?

Recordemos que las horas de sueño varían con la edad. Sin embargo, depende mucho de los hábitos familiares e individuales respecto a los rituales y costumbres del dormir. 

Algunas personas suelen dormir muy pocas horas debido a las labores que desempeñan y no se sienten cansadas ni disminuyen su rendimiento con el paso del tiempo. Otras suelen trabajar hasta altas horas de la noche y prolongan sus horas de sueño bien entrada la mañana, sin que sus rutinas se vean afectadas. En fin, hay de todo bajo el sol, es cuestión de hábitos y costumbres.

Cuando la cantidad y calidad del sueño no son satisfactorios, entonces la persona se queja de insomnio. Pero es importante tener en cuenta el factor tiempo: un evento ocasional no es insomnio.

Todos hemos tenido insomnio transitorio

¿Quién puede salvarse de una noche en vela antes de un examen, entrevista de trabajo o cita importante? Pero también ante una situación externa estresante transitoria como un duelo, ruptura amorosa, comprar un auto o casa nueva, realizar un viaje puede mantenernos unos días con mal dormir o simplemente insomnes.

Es que la ansiedad, así sea reactiva a un evento contextual es un factor desencadenante de alteraciones del sueño entre otras.

A este tipo de trastorno se le conoce como “insomnio transitorio” y generalmente se resuelve sin necesidad de mayores intervenciones profesionales.

Habitualmente, activando la resiliencia, podemos hacer frente a los desencadenantes de la ansiedad que ha generado la alteración del sueño y recuperamos nuestros hábitos de manera regular. Obviamente, necesitamos algo de tiempo para ello, nada es automático.

“No logro dormir. ¿Será que estoy enfermo?”

Es importante saber que la ausencia de sueño adecuado puede estar presente en enfermedades mentales graves, en accidentes vasculares o metabólicas, demencias. Pero ese es otro tema.

De cualquier manera, cuando nuestro sueño no es suficiente ni reparador, cuando las noches en vela, la dificultad para quedarse dormido o despertar muy temprano se presentan al menos 3 veces por semana durante un mes. Cuando el rendimiento diario se ve afectado por el cansancio y los pensamientos de no poder dormir y el mal humor se hacen presentes: es momento de consultar a un especialista.

Lo que debes evitar

Ir a la farmacia por relajantes musculares, o a la botillería por una botella de alcohol o comprar ilegalmente fármacos que requieren prescripción como sedantes para poder dormir, son hábitos frecuentes cuando pasan los días y la sensación de no descansar se hace pesada.

Nunca falta el amigo o familiar que “convida” una pastillita milagrosa que le indicó su psiquiatra y que le hace dormir como un bebé.

Más grave aún, el caso de adolescentes y adultos jóvenes (y a veces no tan jóvenes) que recurren

  a estupefacientes para conciliar el sueño.

Si bien es importante calmar los síntomas desagradables que generan el insomnio, no menos es saber qué lo causa. Muchas veces, la presencia de una enfermedad subyacente arroja como primer síntoma el insomnio. De ahí que debemos tener nuestro termómetro de sueño personal y acudir al especialista cuando detectemos un signo de alarma.

Por último, recuerda mantener una buena higiene del sueño para cuidar tu salud y tus ensoñaciones, que son el camino real a tu inconsciente.

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