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La Salud Detrás del «No Hacer Nada»

La nuestra, es la sociedad del “correr”. Nos hemos formado para la competencia, para alcanzar el éxito, y no ser uno más del montón. 

Desde chicos se nos dijo: “debes esforzarte para ser el mejor,” “el tiempo perdido no se recupera”, “ya descansarás el día que mueras”. Y así nos metimos en una carrera sin medida, trabajando 24/7 sin tener muy claro el objetivo final. 

¿Correr hacia dónde? ¿Para qué? No sabemos muy bien.

Lo cierto es que está mal visto el que no emplea su tiempo haciendo algo “útil”, que traiga “algún beneficio” y, lamentablemente, siempre se tiende a monetizar la utilidad de absolutamente todo.

¿Qué sucede entonces cuando nos agotamos?

El cuerpo humano es un organismo vivo que requiere reponer energías, renovar células, reparar tejidos. Para ello, bajar la presión del trabajo y dar descansos periódicos es una necesidad imperiosa. Probemos a no dormir una semana y veremos las consecuencias: disminuirá nuestro rendimiento físico y mental, aumentará la torpeza motora, y finalmente terminaremos hechos unos zombies incapaces de resolver las más simples tareas cotidianas.

Pero no sólo se trata de dormir cada día. El trabajo intelectual sostenido también termina saturando el rendimiento cognitivo. Cuando le damos muchas vueltas a una idea, a veces quedamos entrampados y es necesaria una actividad de distensión que permita retomarla con nuevas luces y poder llevarla a buen puerto.

A veces nos planteamos una meta económica muy alta y decidimos desempeñar largas jornadas de trabajo, sin parar y por largo tiempo con la finalidad de alcanzar los objetivos de dinero que queremos; pero olvidamos que estamos sometiendo el cuerpo a una exigencia absurda.

Trabajamos mucho para hacer dinero que luego gastaremos en ir al doctor para recuperar la salud perdida mientras trabajamos haciendo dinero. Es una suerte de círculo vicioso.

Intenta desconectar el cerebro periódicamente

Todos los órganos trabajan las 24 horas del día, los 365 días del año. Por eso necesitan de períodos de descanso, una buena alimentación, nutrición y ejercicios para oxigenar bien los tejidos.

El cerebro también requiere descanso. El sueño reponedor es una forma de hacerlo. Pero el cambio de actividad también lo es. Muchas veces sentimos que una tarea repetitiva nos satura, nos aburre, y en algún momento se nos agotan las ideas. Este es un signo de alarma que nos está diciendo que requiere “resetearse”.

¿Es realmente imposible no hacer nada?

Aunque decidamos no hacer nada, el cuerpo sigue trabajando. El punto es el cambio de rutina y “engañar” a la máquina haciéndole creer que no está trabajando.

Ideal sería una caminata periódica al campo, ponerse en contacto con sonidos y olores diferentes que impregnan los sentidos con otros estímulos, llenándonos de nuevas energías. Además, una caminata nos permite relajar los músculos del rostro, incluídos los de los ojos, al mirar amplios espacios y apreciar la luz natural.

 

Los pies sobre la arena, bañarse en un río o en el mar resulta muy sanador, porque pone el cuerpo en contacto con el agua que es nuestro componente primordial. Nos estimula y nos llena de movimiento.

Tendernos sobre la hierba, sentir la naturaleza en nuestra espalda y mirar el cielo; jugar con imágenes en las nubes o juntar las estrellas en la bóveda nocturna, pueden ser una experiencia relajante invalorable.

El punto es que estamos presos en nuestras casas gracias a un individuo invisible que se mueve libremente y nos está enfermando.

¿Cómo logramos no hacer nada en medio de una pandemia?

En estos tiempos, es mucho más importante aprender a desconectarnos, sobre todo cuando estamos recluidos en pequeños espacios y el trabajo, la cocina, el dormitorio y el lugar familiar están en el mismo sitio.

Planificar los horarios es muy importante: que el trabajo y los quehaceres familiares no ocupen toda la jornada.

Dedicar un momento del día para una actividad lúdica familiar e individual. ¡No olvidar que cada uno requiere un espacio personal en soledad es saludable!

2 comentarios en “La Salud Detrás del «No Hacer Nada»”

  1. Que importante es reforzar esto; cuando entramos en esta espiral , no nos damos cuenta de que algo anda mal, sino hasta cuando llegan las enfermedades (que son un aviso) y si no somos realmente conscientes (una vez recuperados) , regresamos a la cotidianidad, hasta el próximo aviso.
    “El cuerpo habla, lo que la mente quiere acallar”

    1. Así es, por eso es tan importante hacer pausas, meditar y redireccionar el camino hacia una vida más saludable.
      Al principio hay mucho miedo, incluso luce muy cuesta arriba, pero al final, los resultados siempre serán los mejores.

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