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LA BELLEZA: ESTADO DE ARMONÍA

El equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu son la base de la belleza

Históricamente, la belleza ha movido masas y grandes cantidades de dinero a lo largo y ancho del planeta. Desde las civilizaciones antiguas, era admirada como regalo de los dioses y muchas veces, su ausencia era casi un castigo.

Dioses y diosas eran venerados por su belleza; ya desde entonces, esa preocupación no era exclusividad de lo femenino. No sólo en la actualidad son los hombres quienes, muchas veces, gastan mayor tiempo y dinero en acicalarse y cuidar su apariencia.

Peinados, perfumes, aceites corporales, maquillajes, ropas… iba todo direccionado a embellecer los cuerpos. Fueron los egipcios, griegos y antiguos Ayurvedas quienes dirigieron su mirada un poco más allá: la belleza era el resultado de una salud mental y física adecuadas.

¿Puedo convertirme entonces en Adonis o Cleopatra?

Más allá de intentar alcanzar un modelo de belleza, lo importante es trabajar en mí mismo y buscar mi propio equilibrio. El peor error en el que podemos incurrir es querer ser como otros, cuando nuestro potencial puede hacernos mucho mejores.

Trabajar en la dieta, buscando alimentos poco procesados (bastante difícil en nuestras ciudades, por cierto) y propios de nuestra cultura, incorporando de a poco nuevos sabores y aromas. Ejercitarnos diariamente de forma moderada y garantizar un sueño reparador puede mejorar mucho nuestra salud física.

Escribir un diario, practicar la meditación, reconciliarnos con la lectura, escuchar música, aumentar nuestro contacto con la naturaleza; son prácticas sencillas que mejorarán nuestra salud mental.

Retomar o acercarnos a alguna práctica religiosa que satisfaga nuestra necesidad de trascendencia, de buscar el alimento espiritual y conseguir la paz que nos hace tanta falta en estos días.

Los grandes tesoros a menudo están ocultos

La belleza es equilibrio, integración, armonía. Si logramos un cambio en nuestros hábitos con prácticas simples pero constantes, la belleza ya no será una utopía.

No busquemos afuera lo que está en nuestras manos.

Comencemos hoy mismo.

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