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Ejercicio Físico: ¿Salud o Moda del Siglo XXI?

Una actividad obligatoria para mantener la salud integral es la actividad física diaria. Pero en este último año, entre la pandemia, los confinamientos, y el teletrabajo, ha sido una tarea poco menos que imposible de realizar.

Hace unos días leímos en las noticias que un grupo de personas se manifestaban en contra del cierre de los gimnasios. Muchos quizás pensamos que es un despropósito protestar por algo semejante. Sin embargo, hilando un poco más fino, es importante considerar a la actividad física como una necesidad básica, puesto que forma parte de las rutinas saludables.

 

¿Nos vamos todos a los gimnasios?

Esta propuesta sería para reír. En primer lugar, porque no a todas las personas nos gusta ese tipo de actividad física. Por otro lado, en estos días tan particulares, son espacios que favorecen el contagio de una enfermedad que está ocasionando muchas muertes y secuelas importantes en la mayoría de la población del planeta.

El punto es que somos todo movimiento

La sangre no puede estancarse; corre por nuestras arterias, venas y capilares y es garantía de vida para todos los órganos. Los impulsos nerviosos que garantizan la función de cada uno de los tejidos corporales son también movimiento puro y a altas velocidades. Las hormonas y neurotransmisores que comunican los diversos sistemas del organismo, están en constante circulación, al igual que las demás sustancias químicas que garantizan el perfecto funcionamiento de esta máquina perfecta que es nuestro cuerpo.

Por lo tanto, si por dentro somos puro movimiento, la vida es moverse, no estancarse.

Tema difícil en los 365 últimos días, cuando lo que hemos movido más ha sido el pensamiento, cargado de la preocupación de no poder movernos de casa, ni disfrutar de la libertad de salir a correr 1K o 2K cada día, como muchos estaban acostumbrados a hacer.

 

“Pero es que el ejercicio no es imprescindible”

Craso error. Al ejercitarnos, por poco que sea, se incrementan las endorfinas (sustancias que nos producen placer y alegría), mejora el tono muscular y se alivian las molestias causadas por malas posturas al permanecer largos períodos de tiempo trabajando desde el hogar. Se garantiza una mejor calidad de sueño. Drenamos el estrés y prevenimos la aparición de trastornos de ansiedad o depresión. Y algo muy importante, se evita la ganancia de esos kilitos de más que pueden traducirse en una obesidad que va más allá de lo estético.

Craso error. Al ejercitarnos, por poco que sea, se incrementan las endorfinas (sustancias que nos producen placer y alegría), mejora el tono muscular y se alivian las molestias causadas por malas posturas al permanecer largos períodos de tiempo trabajando desde el hogar. Se garantiza una mejor calidad de sueño. Drenamos el estrés y prevenimos la aparición de trastornos de ansiedad o depresión. Y algo muy importante, se evita la ganancia de esos kilitos de más que pueden traducirse en una obesidad que va más allá de lo estético.

¿Cuál es la solución?

Si hemos logrado alimentarnos durante este año, trabajar desde casa, aprender a comprar por internet, divertirnos y entretenernos encerrados en el metro cuadrado al que nos ha confinado esta pandemia, podemos entonces aprender a ejercitarnos en casa.

No importa lo que hagas: una caminata muy temprano en la mañana, cuidando los resguardos de salud correspondientes; subir y bajar las escaleras de casa; jugar a la pelota con los hijos o las mascotas en el jardín. Dedicar aunque sea una media hora para hacer pilates, yoga, taichi o chi kun con un video tutorial.

¿Qué haces?, ¿cómo lo haces?, ¿dónde lo haces?

Lo importante es mantenerte en movimiento.

Tu salud lo va a agradecer.

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