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Día Mundial de la Salud: una reflexión urgente

El 7 de abril se conmemora la fundación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1948, posterior al fin de la Segunda Guerra Mundial.

Las consecuencias de semejante despropósito bélico fueron terribles para el planeta y sus habitantes en todos los niveles. Y como siempre, después de un gran error, el hombre crea instituciones destinadas a repararlo. La misión de esta organización es lograr el mayor grado de salud para todos los pueblos.

A 73 años de su fundación, y en medio de la pandemia más sonada en más de un siglo, podríamos preguntarnos por los alcances de la OMS en el fomento del bienestar de los pueblos.

Cuando la Humanidad Mostró Su Verdadero Rostro

Esta crisis sanitaria desatada por la pandemia de la Covid-19 nos ha puesto en evidencia como seres humanos que vivimos en comunidad.

No es sólo una crisis de salud; quedó en evidencia la inequidad de los pueblos respecto a la satisfacción de las necesidades básicas: empleos dignos y bien pagados, servicios de agua potable, alimentación necesaria, educación. Ni hablar del acceso a la salud de forma universal – una de las premisas de la Organización Mundial de la Salud.

La realidad es que vivimos en un planeta con una crisis climática, aguas contaminadas, concentración de la población en grandes urbes debido al poco acceso a servicios y oportunidades en zonas despobladas. 

Entre conglomerados humanos hacinados, sin agua potable, sin acceso a servicios de salud ni educación, expuestos a contaminación ambiental, y sin trabajo justamente remunerado, el panorama de la humanidad era el escenario perfecto para que una crisis sanitaria nos afectara a todos por igual.

¿Dónde queda la promesa del bienestar?

Si queremos alcanzar ese estado de bienestar integral, sólo podemos lograrlo a través de la PROMOCIÓN de la SALUD. Tal vez ahí es donde nos hemos quedado cortos. No sólo la Institución que se supone debe velar por la salud de todos, sino cada uno de nosotros.

Y ¿qué es promoción de la salud?

  • Es cuidar nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestros grupos sociales y nuestro espíritu, e invitar a otros a hacerlo de igual forma.
  • Es luchar por alcanzar los servicios básicos, acceso a la salud, trabajo honrado y suficiente para todos.
  • Es cuidar los recursos naturales y conservar los regalos de la naturaleza.
  • Es convivir y ayudarnos los unos a los otros a superar las dificultades.
  • Es construir un mundo más justo.

¿Cómo puedo aportar mi granito de arena?

No hay un día para pensar en la salud.

Comienza hoy cuidando tu salud y la de los que te rodean, 

de forma natural, y transfórmalo en un ejercicio diario y en un estilo de vida.

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